¿Qué significa la Mujer con la Luna bajo sus pies?
Buenos días, estimados lectores. Traigo hoy un tema intrigante, extraído del Apocalipsis. Y aunque son muchos los que han despachado rápidamente su significado, cada uno dice una cosa completamente diferente. Con un poquito de investigación, he elaborado este post, para poner una junto a otra las diferentes interpretaciones, y que cada uno decida cuál le parece más convincente.
Comenzaré recordando el texto en el que aparece, Apocalipsis 12,1-9:
Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del Sol y con la Luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, gritaba con dolores de parto y sufría angustia por dar a luz. Y apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz. La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días. Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Angeles fueron arrojados con él.
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Es esta una lectura que la Iglesia sitúa en la festividad de la Asunción de la Virgen (15 de agosto), ya que la Iglesia ha interpretado indefectiblemente a esta mujer con la madre de Jesucristo. Aunque, como apunta Eliseo Ferrer en "Sacrificio y Drama del Rey Sagrado", esta escena describe un acontecimiento primordial, celeste, atemporal, que da origen "al que debe regir las naciones con vara de hierro" (Ap 12,5), a la segunda persona de la Trinidad, al Logos aún no encarnado, lejos del nacimiento humilde y terreno del niño Jesús en un portal de Belén.
La corona de doce estrellas ha sido interpretada, también tradicionalmente, como los Doce Apóstoles, que han de regir a las Doce Tribus de Israel, concordando con el apelativo de la Virgen como "Reina de los Apóstoles", aunque en una interpretación astrológica (no olvidemos que el acontecimiento tiene lugar en el cielo) podrían simbolizar los doce signos del Zodíaco.
¿Y qué significado podríamos darle a la Luna, que con tanta frecuencia aparece a los pies de las distintas representaciones de la Virgen? En la mayoría de ellas, con los "cuernos" hacia arriba, aunque en algunas también aparece con los "cuernos" hacia abajo. La Luna con las puntas hacia arriba representa la Luna Creciente, la primera Luna visible después de los días de Luna Nueva; la Luna que marca el inicio de los meses, en los países que aún se rigen por el calendario lunar; la Luna que marca el inicio del Ramadán y la Luna que muchos países musulmanes han escogido como símbolo. La Luna Creciente comienza a verse al separarse del Sol, y podría representar la criatura que nace del Sol. Lo podemos relacionar con el detalle de que la Mujer estaba "vestida de Sol", teniendo en cuenta que, en los países germánicos, el Sol es femenino (die Sonne) y la Luna es masculina (der Mond). Sin embargo, el Padre Ayala señaló en 1732 que es un error astronómico representar la Luna con las puntas hacia arriba, si la Mujer es el Sol, ya que es bien conocido que la Luna Creciente recibe su luz del Sol, y es la parte convexa la que apunta hacia él. No obstante, el error se justifica, porque la Luna Creciente solo es visible después de ponerse el Sol, con la parte convexa hacia éste, es decir, hacia abajo.
La Luna, astrológicamente, representa lo contrario que el Sol. Por ejemplo, la Luna representa el cambio, mientras el Sol representa la constancia. La Luna representa el inconsciente mientras el Sol representa la conciencia. La Luna representa la maternidad, mientras que el Sol representa la paternidad. Desde este punto de vista, el Sol con la Luna sometida bajo sus pies representa sin duda la victoria de la voluntad sobre los instintos, aunque también tendría ciertas connotaciones machistas. Cierto sermón relaciona la Mujer con la Luna bajo sus pies a la victoria sobre el cambio, es decir, que es una Mujer que ha alcanzado la eternidad, en este caso mediante la Asunción a los Cielos.
De una forma también anacrónica, como ha observado Eliseo Ferrer (Op. cit), la escena se ha identificado con la persecución del Imperio Romano hacia la Iglesia ("el dragón barrió del cielo un tercio de las estrellas"), pero esto no es posible, porque hasta el siglo tercero no se declararon persecuciones generales contra los Cristianos en todo el Imperio. Sí que hubo persecuciones a nivel local, la primera de ellas se dice que fue la de Nerón en el año 64, aunque sólo contamos con el testimonio de Tácito, muy posterior a los hechos, y que pudo dejarse influir por las leyendas que se contaban. La segunda bajo el emperador Domiciano, poco anterior a la redacción del libro del Apocalipsis (año 95 aproximadamente), pero se debate la fiabilidad de los datos, y en todo caso, fue una persecución de poca extensión, tanto en el tiempo como geográficamente. Hay otra interpretación posible, y es que el ángel caído (el "dragón") arrastró en su sedición a un tercio de los ángeles (Ap 12,9), es decir, estaríamos hablando de acontecimientos que ocurrieron antes de la Creación.
La persecución a la Iglesia sí se manifiesta claramente más abajo, en el fragmento Apocalipsis 12, 13-17
Cuando el Dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la Mujer que había dado a luz al Hijo varón. Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo. Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón. Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.
La expresión "un tiempo, dos tiempos y medio tiempo" equivale a 1260 días, que cita el Apocalipsis en otro lugar, si un tiempo es igual a un año. Pero en Astrología predictiva, un día equivale a un año, por lo que algunos han interpretado esto como 1260 años, es decir, la fecha del fin del mundo.
Sea como fuere, la "guerra" que el Dragón hizo a los hijos de la mujer (que no era uno, sino varios, según afirma ahora) tuvo que ser una guerra interior, un combate contra las tentaciones, porque en la época que fue escrito el Apocalipsis era impensable una persecución general contra los Cristianos, por el hecho de serlo, como hemos dicho antes. A no ser que creamos que, verdaderamente, el libro del Apocalipsis predice el futuro.
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| Imagen de la Virgen de la Asunción de Chiquimula |
Cierta fuente de Internet afirma que el Sol, la Luna y las doce estrellas representan a Jacob, a su esposa y a sus doce hijos, que se convirtieron en los patriarcas de las Doce Tribus de Israel. Desde ese punto de vista, la Mujer del Apocalipsis representaría al pueblo de Israel. Hay que tener en cuenta que, salvo la frase final "mantienen el testimonio de Jesús", todo los fragmentos que hemos citado encajarían perfectamente en un contexto judío. Probablemente, el autor del Apocalipsis (que por supuesto no es Juan el Evangelista) se consideraba un judío al mismo tiempo que un cristiano, aunque ya desde la destrucción del Templo en el año 70, la separación entre las dos religiones quedó bastante patente. Quiero decir que, el autor del Apocalipsis consideraba a los cristianos como los legítimos herederos de Israel, en oposición a los fariseos que también se consideraban los únicos herederos de la tradición de Israel. Hay que tener en cuenta que el Apocalipsis es un libro de fuertes resonancias judías y gnósticas, por su simbología y por el uso intensivo que hace de los números, cosa que nos recuerda mucho a la Cábala.
Se puede hacer también una interpretación Astrológica o Astronómica, según se prefiera. La Mujer "vestida con el Sol" podría referirse a la mismísima Luna, ya que carece de brillo propio, y solo refleja la luz del Sol. Este es un simbolismo teológico también, al mismo tiempo, ya que la Virgen no es santa por sí misma, sino por reflejar la gloria de Dios (el Sol). El Dragón podría referirse también a la constelación celeste del mismo nombre, la constelación Draco, que gira alrededor de la Estrella Polar. Como muchos saben, la Estrella Polar pertenece a la pequeña constelación de la Osa Menor, y está separada de la Osa Mayor (que podría ser su madre) por el Dragón. En efecto, según la mitología griega, la Osa Mayor representa a Calisto, una amante de Zeus, que fue convertida en Osa, y la Osa Menor a su hijo Arcas. Ya que todas las estrellas giran alrededor de la Estrella Polar, la constelación del Dragón parece barrer con su cola las estrellas del cielo. Mitológicamente, el Dragón (que vigilaba el jardín de las Hespérides) fue derrotado por Hércules, cuya constelación aparece justo encima de la cabeza del Dragón, como pisándole la cabeza. Esta mitología ha pasado al Cristianismo cuando se representa a la Virgen pisando a la Serpiente, lo cual tiene resonancias del Génesis, que profetiza "él te pisará la cabeza cuando aceches tú su talón" (maldición a la serpiente, Gn 3,15), aunque lo que se profetiza en el Génesis es que el Hijo de la Mujer será el que pise la cabeza de la serpiente. ¡No olvidemos que Hércules también era hijo del dios Zeus y de una mujer mortal! Parece que lo que la Iglesia hizo fue "versionar al modo cristiano" los mitos que ya eran populares en la época.
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| Detalle de la Virgen Inmaculada |
Este artículo destaca que, a partir de 1700, a la Virgen Inmaculada se la representa pisando una serpiente, según el modelo conocido como "de Murillo" (aunque en la Inmaculada original de Murillo no hay serpiente). Si la Serpiente se identifica con el pecado, "pisar la serpiente" sería equivalente a "ser concebida sin pecado", es decir, Inmaculada Concepción. En la visión que tuvo Catalina Labouré de la Virgen Inmaculada en 1830, también dijo que vio una "serpiente verdosa con manchas amarillas", y así quiso que se representara en la famosa "Medalla Milagrosa". También es frecuente en estas representaciones "modernas" que la Virgen esté subida a la bola azul del mundo. Sin embargo, antes de ir más allá, tenemos que advertir que, en el pasaje del Apocalipsis que estamos analizando, en ningún momento se dice que la Mujer pisara la cabeza al Dragón, sino que es una imagen tomada del Génesis, y mal tomada, ya que, como hemos dicho, no es la mujer sino su hijo el que pisará la cabeza de la Serpiente primordial. Sin embargo, es este un excelente ejemplo de cómo los mitos siempre han estado "vivos", por mucho que los escritores (como Homero) hayan intentado "fijarlos". Es una característica propia de los mitos el añadir nuevos elementos cuyo significado va en concordancia con los nuevos contextos históricos. A los "puristas" (Cristianos o Paganos, me da igual) siempre les parecerá una "aberración" cuando un mito se cuenta de otro modo, pero es que los mitos son así, y siempre formarán parte de la cultura humana. Lo que es una "aberración" es querer dar valor "histórico" a un mito, cuando estas narraciones solo se pueden interpretar de forma simbólica. ¿Hasta qué punto muchas de las historias que se cuentan en el Cristianismo no son más que mitos o leyendas, de las cuales podemos extraer excelentes conclusiones? Pero, claro, el Cristianismo se abrió paso en un mundo multirreligioso afirmando que su religión era la única "verdadera" e "histórica", mientras que las demás no eran más que "mitos", en el sentido peyorativo de esta palabra.
En este interesante artículo de la Universidad de Dayton, Ohio, hace hincapié en algunos significados que ya hemos expuesto, e incluye algunos más, como por ejemplo que la Luna Menguante representa la Sinagoga judía, y la Mujer-Virgen a la Iglesia, victoriosa sobre ella, o apoyada sobre ella (en este sentido, a la Luna Menguante también se la asocia con Juan el Bautista, el último de los profetas del Antiguo Testamento). También indica este artículo que la Luna Creciente era el símbolo de Artemisa, la diosa virgen, y precisamente fue una de sus vírgenes acompañantes, Calisto, la que fue seducida por Zeus, engendró un hijo y luego se convirtió en la Osa Mayor. Es decir, la Luna a los pies de una Mujer puede indicar su virginidad.
Este artículo de la Universidad de Dayton también afirma que la Virgen María se representa sobre la Luna sólo a partir del siglo XIV, a pesar de que ya San Agustín señalaba el doble significado de la Mujer del Apocalipsis, como María Virgen y como Iglesia. Lo dice en esta reseña de la cofradía de la Virgen del Rosario de Murcia, que también recalca algunos de los significados que hemos ido desgranando. En esta misma página, añade un significado que no se nos debe pasar por alto. En la batalla de Lepanto (7 de octubre de 1571, día de la Virgen del Rosario), los turcos (musulmanes) dispusieron su flota naval en forma de Luna Creciente, mientras los cristianos lo hacían en forma de cruz, de modo que, como apuntamos al principio, la Virgen sobre la Luna representaría la victoria del Cristianismo sobre el Islam.
En fin, terminamos ya, concluyendo que el Apocalipsis es un libro de difícil interpretación, en el que se mezclan elementos Astrológicos paganos con otros propios del hermetismo judío, lo que ha dado pie a que la Iglesia lo haya interpretado de modo coherente con el resto de sus creencias. No pretendo dar la última palabra con respecto a este pasaje, sino abrir el abanico de sus múltiples interpretaciones, para enriquecer al lector.
Hasta la próxima.



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